El primer paso para la producción del calzado Ángel Infantes comienza lejos de nuestra fábrica de zapatos de hombre. Los diseñadores reúnen toda la información necesaria sobre tendencias internacionales de moda y estilo. Después se eligen las pieles, las suelas, los colores… y, una vez definida la colección, los comerciales salen a vender. A partir de los datos de ventas recabados empieza el proceso de producción del calzado.
En un almacén de 300m2 se controla la calidad de las pieles y se almacenan. Nuestras instalaciones cuentan con un sistema de humidificación que impide que las pieles se sequen y pierdan sus propiedades.
El corte de las pieles se realiza de forma artesanal: gran parte de las pieles que forman el zapato se cortan con cuchilla y el resto con máquinas de última tecnología. El siguiente paso es el aparado, donde nuestros profesionales unen las piezas del zapato hasta dejarlo listo para la revisión final y montaje de la horma. En función de la confección del zapato, puesto que cada modelo es diferente, se monta a mano o a máquina; primero las punteras y después los talones. Después de este proceso, los zapatos se introducen en un horno de calor para ajustar la horma y eliminar posibles irregularidades. A partir de aquí, el proceso de producción del calzado se hace manualmente: pulir, unir suelas, pegar...
Por último, la fase de limpieza del calzado, donde tras cepillar pieles y suelas, los zapatos se someten a un último control de calidad y se embalan con plenas garantías.
En Ángel Infantes somos muy exigentes en el control de calidad de los materiales y de los procesos de fabricación, con el objetivo de ofrecer a nuestros clientes exclusivos diseños de zapatos para hombre.
Ángel Infantes ha recibido por su trayectoria el reconocimiento público de entidades y asociaciones vinculadas al mundo de la moda y la producción del calzado: